Para dar respuesta a esta pregunta tan relevante que nos afecta a todos los seres humanos que habitamos el planeta Tierra, me gustaría dar voz y visibilidad a las palabras de Don Mariano Marzo Carpio en la entrevista grabada en julio de 2026 para el podcast «Vidas Ajenas».
Don Mariano Marzo Carpio es licenciado en Geología y doctor en Ciencias Geológicas por la Universidad de Barcelona. Es miembro del Consejo de Administración de la empresa Repsol. Fue nombrado Consejero Externo Independiente de la empresa Repsol por la Junta General de Accionistas del 19 de mayo de 2017 y reelegido por la Junta General de Accionistas el 26 de marzo de 2021 y el 30 de mayo de 2025. Desde 2019 hasta 2022 fue director de la cátedra en “Transición Energética Universidad de Barcelona – Fundación Repsol.» Además, el Sr. Marzo es Catedrático Emérito y miembro del Consejo Asesor de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona desde donde ha desarrollado su carrera docente como investigador, académico, articulista y conferenciante.
Desde mi punto de visto, las palabras de Don Mariano Marzo resultan contundentes para demostrar con claridad las verdaderas causas del calentamiento global y de la crisis climática. Es la opinión de un Catedrático en Geología, miembro del Consejo de Administración de Repsol, una empresa experta en el uso y la comercialización de los combustibles fósiles.
Frases destacadas de la intervención de Don Mariano Marzo en el podcast «Vidas Ajenas»:
De la intervención de Don Mariano rescato las siguientes frases, las cuales según mi criterio, son las más relevantes sobre el por qué del calentamiento global de La Tierra. Puedes ver la intervención completa de Don Mariano Marzo en el podcast «Vidas Ajenas» a través del siguiente vídeo:
«Tenemos que entender cómo se ha calentado el planeta para desmontar teorías negacionistas. Simplemente entendiendo el ciclo de la herencia solar ya se ve. Teníamos carbono ahí fuera del ciclo, que lo liberamos y se mezcló con el oxígeno.»
«El ochenta y pico por ciento de la energía que consumimos en el mundo son combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas. Entonces, al quemar estos combustibles estamos generando CO2 que se va a la atmósfera.» (Hablamos de emisiones originadas a través de la actividad humana). Esto es mucho más de lo que puedan emitir los volcanes u otros fenómenos naturales.»
«Entonces tú emites y de lo que emites, cada año la mitad se vuelve a absorber.» Esa mitad se absorbe a través de la fotosíntesis de las plantas y a través de los océanos. «Pero el 50% que no se absorbe, se queda en la atmósfera.» Y esto se ha ido incrementando año a año. De forma que en estos momentos, la concentración que tenemos en la atmósfera no la hemos tenido en los últimos 800.000 años.
«No hemos tenido nunca esa concentración, y sigue creciendo año a año.» Esto lo sabemos porque el observatorio de Mauna Loa en Hawaii lo está midiendo.
«Estamos acercándonos a una concentración de 450 ppm de CO2.» Es el límite crítico asociado con un calentamiento global de 2 grados centígrados, un nivel de aire exterior normal y una medida de referencia para la ventilación en espacios cerrados. «Esta alta concentración de C02 es lo que está provocando un efecto invernadero importante en la parte inferior de la atmósfera, la parte superior de la atmósfera, la estratosfera, se está enfriando.» Y por tanto, de ese efecto invernadero viene el calentamiento del planeta.
«El 90% del consenso científico va en esa dirección. El mejor conocimiento científico disponible del momento nos dice que eso va así.»
«Si yo soy el causante, con la misma inteligencia y las mismas habilidades con las que yo he causado el problema, quizás tengo la posibilidad de amortiguarlo o revertirlo. Es decir, tengo una posibilidad de operar, como soy el causante también puedo ponerme a trabajar para ver cómo puedo regular el termostato.»
«No bastará con dejar de emitir gases GEI, sino que además, todo lo que ya tenemos en la atmósfera hay que retirarlo. Y ahí es donde se ve la complejidad de este tema.»
Teorías negacionistas
Una de las trampas argumentales más comunes en el negacionismo climático parte de un hecho científico real para llegar a una conclusión falsa. Es cierto que la Tierra ha tenido glaciaciones históricas y es cierto que la órbita de la Tierra alrededor del Sol cambia. Sin embargo, usar eso para negar el cambio climático actual es como decir: «Como la gente moría de causas naturales en la Antigüedad, es imposible que alguien muera hoy por un envenenamiento».
El argumento negacionista de las glaciaciones y del cambio en la órbita o traslación de La Tierra alrededor del Sol falla por tres razones científicas fundamentales:
1. La escala de tiempo: Miles de años vs. Décadas.
Los cambios en la órbita y el eje de la Tierra existen y se conocen en la ciencia como los Ciclos de Milankovitch. Los ciclos orbitales funcionan a cámara ultra-lenta, modifican el clima terrestre en periodos de 20.000, 41.000 y 100.000 años. El calentamiento actual es ultra-rápido, las temperaturas globales no han cambiado a lo largo de decenas de milenios, sino en cuestión de 150 años (desde la Revolución Industrial). Los cambios orbitales son demasiado lentos para explicar un pico térmico tan repentino.
2. La órbita actual debería estar ENFRIANDO el planeta, no calentándolo.
Si el clima actual dependiera exclusivamente de la posición de la Tierra respecto al Sol y de los ciclos de Milankovitch, la Tierra debería estar enfriándose lentamente hacia una nueva glaciación en los próximos milenios. En lugar de eso, la temperatura media global está aumentando a un ritmo sin precedentes en la historia del registro geológico. Lo que está ocurriendo va en la dirección exactamente opuesta a lo que dictan los ciclos astronómicos.
3. La «huella dactilar» del calentamiento actual es química, no solar.
Cuando el clima cambia por causas orbitales (más radiación del Sol), la atmósfera se calienta de forma uniforme. Pero las mediciones satelitales actuales muestran algo muy diferente: La Troposfera (capa baja de la atmósfera) se está calentando. La Estratosfera (capa superior) se está enfriando. Esta firma es la prueba irrefutable de un efecto invernadero por gases atrapados (como el CO2 liberado al quemar carbón, petróleo y gas): el calor atrapado en la superficie no sube a la capa superior. Si fuera el Sol o la órbita, ambas capas se calentarían a la vez.
En Resumen:
El detonante del calentamiento global de La Tierra es la composición química de la atmósfera, la cual hemos alterado los seres humanos al quemar combustibles fósiles.
¿Qué podemos hacer para evitar que La Tierra se siga calentando?
Como conclusión me quedo con la frase de Don Mariano cuando habla sobre las teorías negacionistas de glaciaciones y cambios orbitales. ¿Podríamos hacer algo si la causa del problema fuera algo que escapa a nuestro control? No.
Si embargo, como nosotros (los seres humanos) a través de nuestras habilidades hemos sido los causantes del calentamiento global, tenemos la posibilidad de hacer algo para cambiar la situación actual y enmendar nuestro error.
Ahora que hemos admitido ser los responsables del calentamiento global, es el momento de pasar a la acción, pongámonos a trabajar para evitar que La Tierra se siga calentando.
Tenemos inteligencia humana colectiva y artificial, tenemos creatividad, tenemos tecnología muy avanzada y un planeta repleto de recursos a nuestra disposición. Hagamos un uso responsable de todo ello y colaboremos a nivel internacional para solucionar un problema que nos afecta a todos.
Para frenar el calentamiento global y evitar que la temperatura media del planeta siga aumentando, la ciencia —respaldada por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC)— señala que debemos actuar en todos los niveles: desde las políticas públicas globales hasta nuestras decisiones cotidianas.
El objetivo clave es reducir las emisiones de CO2 y reducir drásticamente las emisiones de otros gases de efecto invernadero como el metano. Las principales acciones se estructuran en cuatro grandes bloques:
1. Dejar atrás progresivamente los combustibles fósiles
El sector energético es el mayor emisor de gases de efecto invernadero a nivel mundial.
- Sustituir carbón, petróleo y gas: Acelerar con sentido común el despliegue de energías renovables (solar, eólica, geotérmica e hidráulica).
- Fomentar la autogeneración: Promover el autoconsumo solar fotovoltaico y las comunidades energéticas locales para descentralizar la producción de energía limpia.
2. Eficiencia energética y consumo responsable
La energía más limpia es la que no se llega a consumir.
- Aislamiento y rehabilitación de viviendas: Mejorar el aislamiento térmico en edificios para reducir drásticamente la necesidad de aire acondicionado y calefacción.
- Reducir la huella digital y tecnológica: Reparar los dispositivos electrónicos (móviles, tablets, ordenadores, etc.) para alargar al máximo su vida útil y evitar las altas emisiones asociadas a su fabricación y gestión de residuos.
- Apostar por la economía circular: Priorizar el diseño duradero, la reparación, el consumo de segunda mano y el reciclaje adecuado para evitar la extracción de nuevas materias primas.
3. Transformación del sistema alimentario y uso de la tierra
La agricultura intensiva, la ganadería masiva y la deforestación representan una porción enorme de las emisiones globales.
- Adoptar dietas más sostenibles: Reducir la proporción de carne roja y lácteos de ganadería intensiva en la dieta, incrementando el consumo de alimentos de origen vegetal y de proximidad.
- Evitar el desperdicio de comida: Tirar comida a la basura genera aproximadamente el 8% de las emisiones globales. Planificar las compras y aprovechar los alimentos reduce drásticamente el impacto.
- Proteger y regenerar los sumideros de carbono: Prohibir la deforestación y reforestar bosques, recuperar humedales y promover una agricultura regenerativa que mantenga la salud del suelo para que vuelva a fijar CO2 atmosférico.
4. Transporte y movilidad sostenible
La forma en que nos desplazamos impacta directamente en las emisiones urbanas y globales.
- Priorizar el transporte activo: Caminar y usar la bicicleta para desplazamientos urbanos diarios.
- Potenciar el transporte público y compartido: Reducir el número de vehículos privados en circulación mediante redes de trenes, autobuses eficientes y sistemas de coche compartido.
- Reducir el transporte aéreo: Evitar vuelos de corta distancia cuando existan alternativas en tren de alta velocidad o medio transporte colectivo.
La acción colectiva y sistémica
Aunque los cambios individuales son valiosos, el impacto real se multiplica cuando la ciudadanía ejerce su poder político y económico:
- Exigir políticas climáticas ambiciosas: Votar con sentido común y responsabilidad. Presionar a las administraciones locales, nacionales e internacionales para acelerar la legislación ambiental y eliminar los subsidios a las energías fósiles.
- Finanzas sostenibles: Elegir entidades bancarias y fondos de inversión que no financien proyectos de extracción de combustibles fósiles.
¿Se te ocurre algo más que podríamos hacer para reducir nuestras emisiones de CO2 y Metano?

